Caso clínico
Vol. 5 Núm. 2
6 min
Falsa hematuria por pitaya: la tranquilidad del diagnóstico ante el aumento de casos de beeturia en Urgencias Pediátricas
False hematuria due to pitaya: diagnostic reassurance amidst the increase of beeturia cases in pediatric emergencies
Javier Sánchez-Salgado1*, Ana Molina-Prado1, Alicia Calvo-Cillán2
, Rafael Martín-Masot3
1Unidad de Gestión Clínica (UGC) de Pediatría, Hospital Regional Universitario de Málaga, Málaga, España. 2Unidad de Gestión Clínica (UGC) de Cuidados Críticos y Urgencias Pediátricas, Hospital Regional Universitario de Málaga, Málaga, España. 3Sección de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica, Unidad de Gestión Clínica (UGC) de Pediatría, Hospital Regional Universitario de Málaga, Málaga, España
Correspondencia:
Recepción:
07/05/2026
Aceptación:
19/05/2026
Publicación:
26/06/2026
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Resumen (ES)
La falsa hematuria secundaria al consumo de pitaya es una entidad benigna, autolimitada y probablemente infradiagnosticada en Pediatría. Una anamnesis dirigida y una exploración física normal permiten orientar el diagnóstico y evitar pruebas innecesarias. La tira reactiva de orina puede ser útil, teniendo en cuenta la posibilidad de falsos positivos. Ante la ausencia de evidencia, en pacientes pediátricos sin signos de alarma, la beeturia asociada al consumo de pitaya no justifica estudios complementarios adicionales. La creciente disponibilidad y consumo de pitaya en nuestro medio hace necesario incluirla en el diagnóstico diferencial de orinas rojizas en las Urgencias Pediátricas.
Palabras clave (ES):
Resumen (EN)
False hematuria secondary to pitaya consumption is a benign, self-limiting, and likely underdiagnosed entity in pediatrics. A targeted clinical history and a normal physical examination help guide the diagnosis and avoid unnecessary testing. The urine dipstick can be useful, bearing in mind the possibility of false positives. In the absence of evidence, in pediatric patients without warning signs, beeturia associated with pitaya consumption does not justify additional complementary studies. The growing availability and consumption of pitaya in our setting make it necessary to include it in the differential diagnosis of red urine in Pediatric Emergency Departments.
Palabras clave (EN):
Sr. Editor,
La coloración rojiza de la orina se presenta como una condición alarmante para el paciente y sus familiares. Sin embargo, muchas veces es una entidad benigna y autolimitada debida a la excreción por la orina de pigmentos contenidos en ciertos alimentos. Una adecuada anamnesis y exploración física resultan esenciales para su diagnóstico y manejo, evitando pruebas complementarias y tratamientos innecesarios.
Se presenta una serie de casos de falsa hematuria por consumo de pitaya en pacientes pediátricos, justificándose en el aumento de casos que consultan en unidades de Urgencias Pediátricas.
Entre los meses de julio y septiembre de 2025 se registraron siete casos de falsa hematuria por pitaya. Todos ellos fueron atendidos en un centro hospitalario de tercer nivel y en verano, probablemente relacionados con el consumo estacional. Todos ellos presentaban características comunes: coloración llamativamente rojiza de la orina (Figura 1), exploración física normal y un antecedente de consumo reciente de los frutos del citado cactus.

Entre los datos clave de la anamnesis, se interrogó sobre síntomas urinarios, dolor abdominal, infección reciente, ejercicio físico intenso, consumo de fármacos o antecedentes familiares de patología nefro-urológica. La exploración fue dirigida hacia signos de alarma como hepato-esplenomegalia, masa abdominal o lesiones petequiales, siendo anodina en todos los casos. En la tabla 1 se recogen las características principales de esta serie de casos.

A todos los pacientes se les realizó una tira reactiva de orina (TRO). Inicialmente, esta presentó en dos casos un resultado falsamente positivo en leucocitos y nitritos, realizándose un sedimento de orina, donde no se visualizaron hematíes ni leucocitos.
Se informó a los familiares sobre la benignidad del cuadro y la ausencia de complicaciones. La resolución fue espontánea en las siguientes 48h del inicio del cuadro, sin precisar pruebas complementarias adicionales ni tratamiento.
La pitaya (también conocida como pitahaya o fruta del dragón) procede de cactus del género Selenicereus (anteriormente Hylocereus). Su origen se sitúa en Centroamérica, donde ya era conocida y aprovechada por pueblos precolombinos. En la actualidad, el cultivo comercial se ha extendido globalmente, incluyendo la zona mediterránea y España. Apreciada por su aspecto exótico, su sabor suave y su interés nutricional, la pitaya se ha convertido en un alimento habitual en la dieta de la población española.
La beeturia o betacianuria es la coloración anómala de la orina tras la ingesta de alimentos coloreados como la remolacha, moras, setas o la pitaya, con alto contenido en pigmentos rojizos conocidos como betacianinas. El color típico puede oscilar entre el rosa y el rojo intenso(1). La literatura actual mantiene que la pitaya de pulpa roja es la que presenta mayor contenido de betacianinas (respecto a la pulpa blanca o amarilla)(2). Sin embargo, no existen estudios que afirmen una mayor prevalencia de beeturia asociada al tipo de pitaya consumida.
El único estudio que evaluó este fenómeno, publicado en 1963 por Watson et al.(3), refería una incidencia de beeturia del 13,8% en la población normal tras la ingesta de remolacha, aumentando hasta un 48,6% en pacientes con anemia ferropénica y hasta un 80% en pacientes ferropénicos sin tratamiento. También observaron una mayor incidencia en pacientes con síndromes de malabsorción y anemia perniciosa.
Posteriormente, otros grupos propusieron emplear la aparición de beeturia como un método de cribado para deficiencia de hierro(4) o hemocromatosis(5). El mecanismo fisiopatológico no está claramente definido, pero la hipótesis clásica propuesta por Watson et al. y respaldada por la literatura posterior es que, en estados de ferropenia, el intestino entra en un estado adaptativo de hiperabsorción, de forma que compuestos como la betacianina atraviesan mejor la mucosa intestinal y alcanzan la circulación sistémica, para después eliminarse por orina(3,4). Sin embargo, la asociación con situaciones como la ferropenia, malabsorción o alteraciones gastrointestinales en la población pediátrica está poco descrita en la bibliografía.
Aunque alguno de estos trabajos incluía a pacientes pediátricos, esta asociación ha sido descrita fundamentalmente en pacientes adultos. Asimismo, se recomienda el cribado de estas patologías en pacientes adultos(2,6). No existe evidencia suficiente para recomendar realizar un estudio ampliado en pacientes pediátricos con beeturia.
La TRO puede ser útil para diferenciar de una hematuria verdadera. Sin embargo, puede tener falsos positivos por su inestabilidad ante pH básicos o altas temperaturas (>37,7ºC)(2,6). En nuestros pacientes, la intensa pigmentación de la orina alteró los resultados de leucocitos y nitritos (dada la similitud en el color en caso de positividad). En casos dudosos, el uroanálisis microscópico sería la prueba ideal para el diagnóstico.
La beeturia no requiere un tratamiento o manejo específico, aunque en aquellos pacientes en los que la situación genere angustia a cuidadores, se recomienda una modificación dietética e hidratación abundante. Dos pacientes volvieron a consultar con su pediatra de Atención Primaria por otro motivo, confirmando su desaparición tras abandonar la ingesta de pitaya.
En conclusión, la falsa hematuria secundaria al consumo de pitaya es una entidad benigna, autolimitada y probablemente infradiagnosticada en Pediatría que se debe incluir en el diagnóstico diferencial de orinas rojizas en las Urgencias Pediátricas.
Financiación
No se recibió financiación para la investigación, autoría y/o publicación de este artículo.
Contribución de autoría
Ana Molina Prado: Redacción - revisión y edición Alicia Calvo Cillán: Redacción - revisión y edición, Supervisión Javier Sánchez Salgado: Investigación, Recogida de datos, Conceptualización, Redacción - revisión y edición, Redacción - borrador original Rafael Martín Masot: Redacción - revisión y edición, Supervisión
Todos los autores revisaron críticamente el manuscrito, aprobaron la versión final y se responsabilizan de su contenido.
Conflictos de interés
Declaro que no hay ningún conflicto de interés comercial o financiero para esta investigación.
Disponibilidad de datos
El conjunto de datos que respalda los resultados de este estudio se encuentra disponible bajo previa solicitud razonable al autor de correspondencia.
Uso de herramientas de inteligencia artificial
Declaro que no se ha utilizado ninguna herramienta de inteligencia artificial (como ChatGPT, Copilot, Gemini, u otras) en la redacción, análisis o revisión de este artículo.
REFERENCIAS
- Sauder HM, Rout P. Beeturia. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2023. PMID: 30725697.
- Khoo HE, He X, Tang Y, Li Z, Li C, Zeng Y, et al. Betacyanins and anthocyanins in pulp and peel of red pitaya (Hylocereus polyrhizus cv. Jindu), inhibition of oxidative stress, lipid reducing, and cytotoxic effects. Front Nutr. 2022;9:894438.
- Watson WC, Luke RG, Inall JA. Beeturia: Its incidence and a clue to its mechanism. Br Med J. 1963;2:971-3. PMID: 14056925.
- Tunnessen WW, Smith C, Oski FA. Beeturia. A sign of iron deficiency. Am J Dis Child. 1969;117:424-6. PMID: 5773410.
- Sotos JG. Beeturia and iron absorption. Lancet. 1999;354:1032. PMID: 10501390.
- Comanda Guglielmi M, Castro Barrio M, Sierra Santos L, Barceló Bazal B, Castro Martinez H. El tinte del dragón: un caso de betacianuria. Médicos de Familia. 2024;26(3):104-5.
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