Editorial

Vol. 4 - Núm. 3

7 min

El ornitorrinco y el pediatra emergentólogo

The platypus and the pediatric emergency physician

Sulim Abramovici1 Hany Simon-Junior2*

1 Sociedade de Pediatria de São Paulo, São Paulo, Brasil.

2 Instituto da Criança, Hospital das Clínicas, São Paulo, Brasil

Correspondencia:
Hany Simon Jr. hanyjr@uol.com.br
https://doi.org/10.65350/emped.v4n3.es.001
Recepción:
15/09/2025
Aceptación:
17/09/2025
Publicación:
13/11/2025


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Fábulas, mitos, leyendas, parábolas, analogías o simplemente imágenes son recursos que la mente humana puede utilizar para comunicar ideas. Con mucha frecuencia, pueden decir todo lo que quisiéramos sobre un determinado asunto con sutileza y profundidad, economizando palabras.

Proponemos una analogía. Queremos hablarles del pediatra emergentólogo. Para ello, vamos a analizar uno de los animales más interesantes e intrigantes que se conoce: el ornitorrinco, Ornithorynchus anatinus.

Es un animal diferente, lleno de contrastes y ambigüedades. Es un enigma, una broma de la naturaleza, pues tiene pelo como los mamíferos, pico igual al del pato y las patas delanteras son como alas. Las patas traseras tienen espolones venenosos.

Su nombre significa “pico de ave”. Es un animal de hábitos acuáticos, pero construye su madriguera en tierra firme. Tiene patas palmeadas y por eso es un buen nadador, capaz de permanecer bajo el agua durante cinco minutos.

Vive cerca de lagos y ríos de Australia y Tasmania, siempre en pareja, excavando sus madrigueras en las orillas de los barrancos. Suele salir al amanecer y al atardecer en busca de alimento.

Se reproducen por apareamiento, pero ponen huevos dos semanas después, a través de algo semejante a una cloaca. La hembra construye un túnel de hasta 1,80 m de longitud, donde hace un nido forrado con hojas húmedas en el que deposita de 2 a 3 huevos, incubándolos durante diez días(1,2).

Es el único mamífero que pone huevos. Al nacer, las crías no tienen pelo ni visión. Salen del huevo midiendo cerca de 1,5 cm y permanecen en el nido hasta alcanzar unos 30 cm. Como todos los mamíferos, maman, pero de un modo particular: como los pequeños no tienen labios y la madre no tiene mamas, la lactancia es diferente. La madre se acuesta de espaldas y las crías se suben a su vientre, brincando sobre él para hacer salir la leche almacenada en glándulas especiales a través de orificios situados en el abdomen; así, lamen el líquido que queda entre los pelos de la barriga materna. 

Alrededor de los cuatro meses, empiezan a salir del túnel en busca de alimento. Aprenden a nadar y a cazar imitando a la madre. Se sumergen en las aguas del río y, con su pico sensible (no óseo), buscan en el lodo pequeños crustáceos, renacuajos, pececillos, gusanos y plantas acuáticas(1,2,3).

Un macho adulto llega a medir 45 cm de cuerpo, más 15 cm de cola y a pesar unos dos kilos, con una expectativa de vida de 15 años (1,2).

El ornitorrinco impresiona por su complejidad, por la dificultad de encajarlo en una clasificación taxonómica: tiene atributos de ave, pero no lo es; de pez, pero no lo es; de reptil, pero no lo es, y también de mamífero. 

Impresiona porque es un ser vivo con multiplicidad de capacidades, lo que le permite transitar por agua y tierra, garantizando la supervivencia de la especie.

En 1799 George Shaw lo describió como Platypus anatinus(4), pero solo 80 años después, en 1884, W. Caldwell definió su clasificación(5):

- Filo: Chordata

- Clase: Mammalia

- Orden: Monotremata

- Familia: Ornithorhynchidae

La primera aparición de este animal causó tanto asombro en la Real Sociedad Británica que Shaw llegó a decir que era un “preparado engañoso hecho artificialmente”. La perplejidad fue tal, que muchos pensaron que se trataba de una farsa, dada la imposibilidad de clasificarlo (Figura 1). Solo podría haber sido invención de alguien que hoy estaría en los estudios de Disney creando dibujos animados o películas de ficción.

Esta polémica fue espléndidamente retratada por Umberto Eco en su libro Kant y el ornitorrinco(6).

Queremos proponer una analogía. 

Ha llegado el momento, ya que presentamos a este ser único e increíble, que, si no existiera en la realidad, habría sido una extraordinaria invención: un ser con múltiples aptitudes, capaz de desenvolverse en diversos ambientes. Alguien podría llamarlo un “ser completo”.

Sin embargo, alguien también podría conjeturar que este debió haber sido un ser primordial, que, precisamente por su carácter inespecífico, podría sobrevivir precariamente, pero que de él derivaron otros más perfeccionados y adaptados a circunstancias ambientales específicas, con mayores chances de perpetuación. En este caso, serían sus descendientes los más desarrollados.

Queremos, sin embargo, contrariando esa óptica, sugerir que necesitamos, especialmente en el ambiente de la Emergencia, dentro de nuestra realidad socioeconómica, un pediatra generalista con características complejas y polivalentes, como el ornitorrinco.

El volumen de conocimiento acumulado hoy es inmenso, lo que hace imposible dominar en profundidad todas las áreas de la medicina. Ya pasó la época de genios como Leonardo da Vinci, capaz de pintar la Mona Lisa y al mismo tiempo proyectar aeroplanos; o Edward Jenner, que descubrió la vacuna de la viruela en 1796, describió que la obstrucción coronaria causaba angina de pecho y, aun así, se interesaba por la música, la poesía, los globos de hidrógeno y la migración de aves canoras de Inglaterra. Su estudio sobre el ave cuco(7) fue lo que le permitió ingresar en la Royal Society of London for Improving Natural Knowledge, la más célebre y reconocida entidad científica de la época.

Obviamente, habrá casos que requieran inevitablemente de acompañamiento especializado. Pero necesitamos especialistas, entre los cuales están los pediatras emergentólogos que, con una formación adecuada, entiendan lo suficiente de muchas áreas de la medicina, pudiendo transitar con calidad por las patologías más frecuentes y resolviendo la gran mayoría de los casos(⁸).

El pediatra emergentólogo debe estar entrenado en varias áreas: ortopedia, anestesia, cuidados intensivos, traumatología, cirugía, toxicología, neurología, cardiología, infectología, otorrinolaringología, y muchas más(9). Debe atender a niños con condiciones médicas complejas y variadas(10), mantener equilibrio emocional, tomar decisiones rápidas, ser el abogado del niño en situaciones de riesgo y también el psicólogo de la familia. 

Este profesional posee características y habilidades que lo diferencian de otras especialidades pediátricas: puede moverse con soltura entre varias disciplinas médicas, resolviendo problemas que normalmente requerirían un equipo multiprofesional.

Esa pluralidad hace que el emergentólogo pediátrico sea el ornitorrinco de la medicina, con una multifuncionalidad que le permite adaptarse a diferentes situaciones. 

Como el ornitorrinco, el pediatra emergentólogo habita un ambiente hostil: pocos recursos humanos y financieros, alta demanda de trabajo(11)… y, aun así, debe vivir y hacer vivir. 

Eso somos: pediatras emergentólogos y… ornitorrincos.

Los ornitorrincos están en peligro de extinción. Una tristeza.

Los pediatras generalistas también están disminuyendo (12). Los emergentólogos pediátricos, igualmente.

Nos corresponde a todos luchar por la perpetuación de ambas especies. 

Nos corresponde garantizar la valorización de la especialidad de la emergencia pediátrica.

Referencias

  1. Manger PR, Hall LS, Pettigrew JD The development of the external features of the platypus (Ornithorhynchus anatinus).Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 1998 Jul 29;353(1372):1115
  2. Griffiths M. Platypus research 1798-1998.Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 1998 Jul 29;353(1372):1059-61. 
  3. Grant TR, Temple-Smith PD. Field biology of the platypus (Ornithorhynchus anatinus): historical and current perspectives.Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 1998 Jul 29;353(1372):1081-91. 
  4. Shaw G. Account of a new animal from New South Wales. Nat Miscell. 1799;10:451–4.
  5. Caldwell WH. On the results of the investigations into the morphology and development of the Monotremata and Marsupialia, carried on in the zoological laboratory, Cambridge. Proc R Soc Lond. 1887;43:428–36.
  6. Eco U. Kant and the Platypus: Essays on Language and Cognition. Translated by Alastair McEwen. New York: Harcourt Brace; 1999.
  7. Jenner E. Observations on the natural history of the cuckoo. Philos Trans R Soc Lond. 1788;78:219–37.
  8. Kissoon N, Goldman RD.Pediatric emergency medicine: a world of potential.CJEM. 2007 Nov;9(6):453-8.  
  9. Doan Q, Piteau S, Sheps S, Singer J, Wong H, Johnson D, Kissoon N.The role of physician assistants in pediatric emergency medicine: the physician’s view.CJEM. 2013 Nov;15(6):321-9. 
  10. Pulcini CD, Dubuque A, Lamberson M, Macy ML, Mistry RD, Pruitt CM, Schnadower D, Zorc JJ, Stevens MW. Pediatric Emergency Medicine Physicians’ Perspectives on Emergency Care of Children With Medical Complexity: A Multi-institution Mixed-Methods Assessment.Pediatr Emerg Care. 2022 Aug 1;38(8):e1423-e1427
  11. Doan Q, Sabhaney V, Kissoon N, Johnson D, Sheps S, Wong H, Singer. The role of physician assistants in a pediatric emergency department: a center review and survey. J.Pediatr Emerg Care. 2012 Aug;28(8):783-8.
  12.  Vince RJ. THE Pediatric Workforce: Recent Data Trends, Questions, and Challenges for the Future. Pediatrics. 2021Jun;147(6): e2020013292.

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